jueves, 24 de noviembre de 2011

¡¡¡NO QUIERO LÁGRIMAS!!!


por qué? porque esto esta en marcha:


I ULTRA TRAIL "SIERRA DE LOS BANDOLEROS 150 KMS".
9,10 y 11 marzo 2012



http://www.lalegion101.com/101KM-24H/index.php?option=com_kunena&func=view&catid=71&id=28518&Itemid=93



http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2159446

Pronto sacaran la página de este espectacular reto.

Voy a dejarme las patillas largas otra vez, y a afilar la alfaca.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Hoy se esperaba agua mucha agua, y así ha sido. Alberto y yo nos llamamos pa quedar, pero al final cada uno por su lado. Él en Alhaurín y yo cerca de Málaga. Para que ir mas lejos, mejor se moja uno bien en casa.
Le saco a este día, después de votar,  una buena ruta de trail por el Camino de los Almendrales, subiendo a la Venta El Mirador, bajada y para la pinada de R.B. o pinada del club hípico, buen laberinto de sube y bajas, zona de emboscadas para las piernas, buscando siempre senda.
A ratos llueve, a ratos no. Salgo mojandome. Paso de chaqueta, chubasquero. Pa que, pa que me sobre al rato aunque siga lloviendo. Si al final se moja uno con lo que lleve. Pues a dar zapatilla, a ritmo, no pararse pa no enfriarse y que la humedad no muerda el pecho, si no...... . Que emoción, terreno empapado y casi sin frío. He echado la cámara al cinto, he hecho algunos vídeos, aunque todos movidos por la inevitable inestabilidad, pero este es el mejor:



Llego al coche y secado rápido que muerde la humedad.

1h47´        18´6 km.    med.157pls./max.176pls.    Desnivel acumulado: 2200 m.


sábado, 12 de noviembre de 2011

Sienten se y vean tele de la güena






Hoy, después de Jarapalos ( ya haré una entrada sobre este día, gran día de buenas sensaciones en mi cuerpo y mente, y muy buen ambiente), hablaba con Alberto por teléfono y me comentaba entre otras vivencias algo sobre un corredor que se ha iniciado en el trail en esta carrera por montaña, la catedral de estas carreras en Andalucía. Que el hombre venía del asfalto, con muy buenos tiempos en esas disciplinas alquitranadas. La cosa no va con el muchacho, eso seguro. Pero a lo que voy:- muy bien, muy bien, que vengan, que se pasen, que corran por el monte, que compitan si les gusta, pero que esto no es asfalto, no por su dureza o velocidad en ambas disciplinas atléticas, si no por su entorno. Que corran, pero aquí de tirar basura como en asfalto, nada. Este deporte, el "corremontañear" o trail running, a parte de ser una tortura a veces para el cuerpo, es una unión con el entorno, el ambiente, la naturaleza, esto es diferente, somos diferentes, mas bien....., privilegiados y debemos cuidarlo, pues lo percibimos, lo vemos, lo olemos y, se ve bien y huele bien como está .

A parte, y aprovecho.Ultimamente, me estoy encontrando "basurilla de calidad" por los Montes de Málaga. Llamo "basurilla de calidad" a geles, barritas, pero de los caros, de los güenos, vamos que lo ha tirado algún ciclista o corredor. Y me da mucha pena, rabia. Por donde se creen que van?

En la pasada carrera por montaña de Almería, a poco de empezar, a un kilómetro y ya en el monte, va un corredor y arroja, con un arte que no veas, como si se tratara de un disco de esos de playa, la botellita de agua que ya no quería. Nos lo íbamos a comer. Mas tarde, después de carrera,  le dice a un arbitro, que es que como viene del asfalto pues se le escapo.

Vengan y vean, corran y miren de reojo o parense a disfrutar de las vistas, esto es trail.

jueves, 10 de noviembre de 2011



Entre las nubes esta la Maroma. Está aunque la cubran, como están las buenas sensaciones por el monte que a veces la cubren o la empañen otras circunstancias, otros fenómenos, que aunque crea negativos, también forman parte del día a día.



Porque planificarse o entrenarse mas bien se trate de organizarse para no caer en el hoyo, para poder un día sí y otro no, dar "chanclasos" por las sendas. Ahora con más ganas, que la temperatura no es un agobio, una asfixia, que no me echa para atrás y no me obliga a depender de las máquinas para así, mantener una forma y defenderme en los domingos veraniegos.




Dejen me que el "lapsus" del reloj lo pulse delante de esta encina, oliendo a tierra mojada.



Dejenme que corretee por improvisados balcones a mi ciudad. Que vaya dando cabezasos de cansancio, por terrenos que ideó algún ingeniero forestal después de la filoxera que marchito la uva malagueña.




Tengo muchas segundas viviendas, compartidas con muchos con los que no me parezco en nada pero los entiendo.




En las veredas hallo rotondas como esta: intersecciones de pase quien quiera.



Al final de una senda siempre hay luz.



Siempre hay mas pequeños, pero que puede crecer mas que uno.


Los algarrobos lindan el cortafuegos, a sus pies hubo festín anoche.


Con los hierros ya afilados, el sábado a Jarapalos.
Ya es mi décima y su décima. No se que color escogeré en la partida, pero iré avanzando mis peones hasta que pueda y detrás irán mis restos. Llevo buenas sensaciones y confianza, pero una molestia en el lumbar izquierdo me tensa. Bueno, siempre tenemos algo, el que este libre de dolencias que tire la primera piedra pero que no apunte, a ver si..... .

Buen descanso y tranquilidad, je je, a ver si es verdad!!!, nos vemos.

martes, 1 de noviembre de 2011

LA TORRECILLA CON ESQUIES. UNA OLA PERFECTA



Aquel día no fue una sorpresa para los que fuimos a la Sierra de las Nieves. Íbamos buscando esa nevada, ese paquete de nieve de aquellos días de no parar de llover en la ciudad. Sabíamos que La Torrecilla, el cachito de Málaga mas cerca del cielo, estaba nevada y posiblemente se mantendría, pues hacía frío. Ale, Fernando "Fresquito", Verónica y yo nos metimos en carretera en busca de la "ola perfecta". Yo ya lo había intentado varias veces, otros soles, otras lunas fueron, otras oportunidades de subir con esquíes a La Torrecilla y bajar, pero los elementos no fueron generosos. Pues uno puede subir y bajar con los esquíes a cuestas, claro, pero se trataba de usar estas piezas de progresar y deslizar de forma digna, de forma que formen parte de uno, una herramienta para el movimiento.



Cuando llegamos, la barrera estaba cerrada, pero el agente forestal nos acerco desde la barrera, cruce con la pista de Tolox, hasta el Área Recreativa de los Quejigales. Sin venir a que, salio de él, que bien nos vino....., ufff! que las botas..... . Yo estaba eufórico, como un perrillo al que le habren la puerta del coche y salta sin control por todas partes. ¿Aquel sería el día de unos de "mis sueños"?. Cual es mi sorpresa que los demás no quieren llevar las tablas, se viene a bajo, creen que no habrá suficiente nieve, creen que van a portear el equipo sin razón por la Cañada del Cuerno. Yo lo tenía muy claro: -los palillos van conmigo-. Hoy sería el día de la ola perfecta, el día del invernal silencio, del crujir de mis tablas en la nieve subiendo La Torrecilla.







Comenzamos a subir por alentadora y a la vez calentadora Cañada del Cuerno. El frío mordía, el cielo alto y gris, escondía una negrura, blanca y oscura a la vez, ¿rarezas o señal de una nevada? Mas bien lo segundo, pero hermoso y respetuoso.


La caliza se volvió oscura ante el baño sufrido. Los pinsapos, señores eternos, dinosaurios arboreos, mimetizaban sus ramas con el blanco de aquellos días. El sendero estaba espectacular, y cada vez más nevado. Se acercaba el momento. Ya!, Ya!. A cámara lenta me imagino como me voy descolgando la mochila, ante la mueca de mis tres compis, envidia sana, ellos tomaron su desición. Cae la mochila, aflojo los amarres que sujetan esas piezas de fibra que me deslizaran por estas nieves, la nieve de mi casa. Bajo un gigante de esta cañada voy preparando el material: seca tablas, pon pieles, afloja botas:-ai, ai, ya esta, que voy, ei, ei, baja el alza de las fijaciones, venga, venga, uffff......!. Los amiguetes me hacen un reportaje y: -chaval vas a flipar, te va a merecer la pena haber porteado los esquíes, que coraje-.





Oleeee! esto va, venga, venga!!!. Pero los tres iban luchando con la huella. La huella eran profunda para ellos y agotadora, mientras las tablas me facilitaban el avance.





El día seguía en una penumbra que no amenazaba, que nos dejaba ver lejos, tan lejos como ver Sierra Nevada, los pueblos y la costa, increíble, ¡que ola, que día!.



Los quejigos estaban mas callados que nunca, mas inertes que ayer y que mañana, parecía que estaban hechos a medida para aquella estampa de frialdad, falta de vida. Pocos colores se podían ver: el blanco y el gris, en contraste con los de nuestros ropajes.





Los tres cada vez luchaban mas con la nieve. Hasta que se artaron y dieron media vuelta. Yo, pacté con ellos mi avance en solitario, era el día, no había peligro. Toda la blancura que veía me esperaba, el crujir de la nieve al dar patín marcaba el compás, y al fondo La Torrecilla asomaba en la bruma. Nada de viento, buena visibilidad pero nada de Sol, oscuridad en las alturas. Comienza a nevar, y con ganas.
Un poco de alza a la fijación y en nada estoy en la cima.





Ahora toca bajar. Eso era otro cantar. Nieve recién caída, fresca y sin asentar. Pero lidie bien los tramos mas inclinados y otra vez estaba en la Virgen, Pilar de Tolox. Y venga nevar. El continuo caer de nieve puso un velo en los horizontes. Como llenan esos momentos. Crig!Crag! dicen las tablas al pasar, mientras caliento la tripa con "agua de fuego" de la Axarquía malagueña, vinillo dulce.





 Llego al Puerto de Los Pilones y me lanzo por la pista: -venga, venga pedrillo hasta que se vean las piedras, esta ola te lleva a la orilla-.





Habíamos quedado a la 17:00 en el coche y allí estuve. Metros antes seguía nevando, y se me ocurrió cumplir otro sueño. Correr con una nevada. Les hago un resumen de lo bien que me "había ido la pesca" mientras lo dejo todo y me cambio. Ellos me esperarían en la carretera. Tenía por delante unos kilómetros de venga nevar y buenas zancadas, escuchando el caer y el crujir de aquellas nieves. Los copos me caían por todas partes, hacían cosquillas en la carra y manos, se fundían rápido.

A la noche me regocijaba con los detalles con mis amiguetes y la chimenea de aquella casita de Ale, Natalia y su entonces pequeño Antonio. En Pujerra, publecito de la Serranía de Ronda, famoso por sus castañas y castaños, reinas y reyes del otoño.  Me hubiera gustado que la ruta entera la hubiéramos compartido los cuatro y tantos otros.

Pero, a los pocos días, Ale y yo, intentamos La Maroma con las tablas, pero no fue tan benigna y tan......: "prado de flores". Pero eso es otra historia, para otro rato.