lunes, 22 de marzo de 2010

MONOS EN LA NIEBLA




Después de un par de días foqueando, haciendo ski de travesía, el domingo quería hacer una salida de 3horas de CxM. En estos dos días he hecho dos salidas de unas 2h30' cada uno. Pero no ha sido por zona muy bonita que digamos, si no por las pistas, pues el tiempo no invitaba a meterse muy hondo en la serranía, y menos solo. Aprovechando la gris compañía de la estación de ski y su ambiente humano, arrancaba desde el parking de las caravanas. El viernes, subí hasta el remonte zayas y bajé a Pradollano y volví a subir a Borreguiles,con 950 de desnivel positivo en dos subidas.



Y el sábado, saliendo del parking de las caravanas hasta el remonte que hay en el Veleta (939m de positivo), el viento azotaba a rachas y la temperatura no era muy fría. Hacía un par de meses que no me calzaba las tablas y no sentía el ahogo del "aeróbico" en altura, digo aeróbico, pues me es difícil pasar de 160 en estas cotas, aunque las características del ambiente en altura no te dejan, la verdad, vas 150 pls y parece que vas 180. Ha venido bien para descansar de impactos, seguir en el Monte y fabricar tomatitos (hematocritos).




El domingo, Iván y yo teníamos ganas de hacer lo mismo. Esta vez fui yo quien tomo la iniciativa de elegir la ruta. La mañana apareció lloviendo, tuvimos intercambio de mensajes:
-¿que vas a hacer? en Fuengirola esta cayendo bien y la Sierra de Mijas no se ve-.
- venga, venga, pa que tenemos las chaquetas y el material, es agua lo que cae no lejía.....
Iván, que como "le va la marcha", pues el primero.
Quedamos a la entrada del carril, el carril que atraviesa la cara sur, el que se hizo para sofocar el debastador incendio de hace unos años.



Ya desde el comienzo, coge inclinación positiva y el firme es muy rocoso y suelto, perfecto. A poco, dejamos el carril y nos adentramos en la espesura de un bosque de reforestación adornado con flora autóctona que ha sabido brotar y sobrevivir. Vamos subiendo y bajando poquito pero que te espabila rápido. Por una senda escarbada en la ladera, vamos bordeando el monte, nuestros pies agradecen lo blando del sendero, una mezcla de ramas de pino y tierra mojada. Las ramas nos riegan el agua que se había posada en ellas.






En unos 29´ km 4.8, 473m, con D+- 750m, nos ponemos en el carril que lleva al Puerto de los Conejos, mas conocido como La Bola. Sus rampas son constantes, manteniendo un buen desnivel de subida, zancada de trail. El terreno es suelto. Sus vistas suelen ser agradecidas pero los vapores de la sierra nos cubren, nos camuflan.
Cuando hacemos puerto ( km 10.5, 1095m., 1h9'), nos lanzamos por la senda hacia Alhaurín El Grande, una senda técnica al principio, que pasa a dejarte alargar la zancada y dar rienda suelta a la fiesta de nuestros sentidos, pues el abrigo de la humedad y la niebla, unido con la nutrida flora de esta zona norte, nos da patas. En un distracción, mirando otro sendero, doy con los huesos en el sendero. Alguna magulladura pero sigo y al estar en calor se pasa el entumecimiento del golpe en codo y rodilla.






Aterrizamos en otra pista forestal que baja a Alhaurín, pero nos evadimos de ella y cortamos campo a través, algo improvisado hasta volver a dar con la pista que queréamos, la que nos llevará a la Fuente del Acebuche, a la que daremos unos sorbos para enjuagar nuestros conductos.
Esta zona invita a largar las patas, a correr por debajo de 5´/km, es una "pista rápida" hasta llegar al cruce que va a la fuente, aquí hay que cambiar a media pisada. Iván cambia el ritmo y yo detrás resoplando pero con buenas sensaciones según la situación, viendo que el pulso va bien ayudado por la subida de tomates de los días previos.

Tras la fuente, pongo un ritmo "botiboin", no dejar de trotar hasta llegar al Puerto de la Encina, el carril de Jarapalos. El sendero corto del acebuche, como decimos nosotros, esta como nunca, emana humedad de sus encinas, pinos y arboleda baja. Las piedras están resbaladizas. Es un escalera natural que vamos subiendo, atravesamos el carril y seguimos en silencio y respirando esta infusión fría de día hasta La Bola (km 23.8, 1107m., 2h40´). Aquí, cambiamos de plan, en vez de bajar por donde antes, Iván propone bajar por la cara sur, por donde sube la Maratón de Jarapalos, y salirnos a pocos metros, para coger una senda muy poco hecha y algo cerrada. Que magnífica zona nueva para mí. Aún tiene secretos esta Sierra...., que bien.




Que buen conocedor Iván, que con sus incursiones en solitario, se ha convertido: en el "guardián de esta Sierra".

Esta bajada,mantiene los sentidos alerta, piedras suelta, jara y tomillo,etc que tapa la huella: ¡salta!, ¡recorta!, ¡alarga!, ¡rectifica zancada!, etc.



Llegamos al carril que nos llevará al coche (km 26, 658m., 3h). Entre la niebla se deja ver la carretera, las casas diseminadas y al fondo la costa. Esta zonas de pista forestal viene bien para descargarnos las piernas, ir hablando del buen rato que hemos echado, de lo agradecido del "chiribiri" que nos ha caido, que al final ni lluvía fuerte ni rayos. Y llegamos al coche, en el zurrón nos traemos: 30.58km, 3h25´, D+2048m. D- y 2026m.. Una buena caza. Termino degustando una paella, del buen hacer de la mujer de Iván: Clara; y viendo que Erik sigue creciendo y riéndose con nada.

miércoles, 17 de marzo de 2010

VOLVIERON LAS CUESTAS




Esta va a ser la tercera semana de vuelta a mi dulce rutina. De vuelta a los cambios de ritmos, a los sube y bajas con las series en las cuestas, a las salidas a trailear, a los llaneos con olor a salitre. De vuelta a atravesar los charcos, saltarlos o buscar un apoyo en la mitad del arroyo para pasarlo y seguir por el camino. A botar cuesta arriba con la media pisada.

El bache que quedá atrás me ha enseñado algo. A escucharme mas y no perder el ritmo con los estiramientos.



Volvieron las sesiones agrestes de series en cuestas. Decoradas al Sur por la panorámica de la Bahía de Málaga, y teniendo alrededor un ambiente que estimula el jadeo y la motivación al siguiente "lap" del garmin.

Una puntera adelanta a la otra. Puntera casi sobre puntera. El desnivel sube. El pulso se dispara y se estanca, ¡aguanta!.


unos días de junio, con Iván y Clara, en Fuente Palos, Alpujarras. Cortafuegos: a un lado robles al otro pinos de reforestación, la naturaleza y la naturaleza de la mano del hombre
















Las series en cuestas pueden ser agónicas, odiosas, mentalmente lesivas,........ ¿una cruz?.

Pero si es en un lugar"acogedor". Con buenas vistas. Mejor si los obstáculos a esquivar son: las roderas de lo llovido, las ramas de la encina que se mete en el camino. O el juego de organizar tus fuerzas para responder en una parte del terreno, que sabes que es el más tiezo, ese que te dan ganas de ponerte a cuatro patas y creerte un gato.
Llegar al final o al tiempo pactado, y pa abajo alargando patas: resoplidos, rigidez en todo el cuerpo. La vista alrededor me anestecia. Las primeras me resultan un calvario, no mental si no físico, por el rollo del piramidal, pero cuando se calienta: pi pi.



Y es que el ritmo "botiboin", como decimos Iván y yo, así es como se consolida: "fabricando vinagre" en alguna rampa en la que uno fustiga sus piernas y su espalda.




Tres Urras por la zancada de puntera!!!
PATEO ESPARRAGUERO





Cuando uno empieza a coger espárragos no quiere acabar. Parece que es el ansia de estar comiendo espárragos hasta con el café. Buscar, rebuscar entre las esparragueras. En algunas, al poco que te acercas asoma imponente el fruto de estos días de lluvias. En otras, las tienes que "peinar" para conseguir el premio y lo contento que se pone uno con sus puñaitos de espárragos.


Pero como esto es una afición muy común, hay muchas veces que se ven las huellas, el corte de algún esparraguero: -aiiiiii, este se me ha escapado, como sería, ufff con el tipo que tiene el corte del tallo seguro que fue un buen elemento-.


Y es que en estos días pasados de deportes alternativos, me he tirado al monte a recoger sus frutos:
PATEO ESPARRAGUERO.


El año pasado, cuando iba a escalar con mi amigo Feu, me inició en esta actividad aeróbica, en la que, al loro, se ejercitan todas las articulaciones, propiocepción de las mismas y se consigue un suculento producto cojido con las manos de uno, y que después en la cocina puedes hacer cientos de combinaciones: revueltos, ensaladas, sopas, que se yo, si hasta habrán hecho helados..... . Ibamos a escalar, y entre vías, nos distraíamos con las esparragueras y a esquilmar, a poco había pa una tortillilla.

Algunos días estoy doblando, je je. Por la mañana el "saca pus" y por la tarde pa descargar,
"pue a esparragueá".

miércoles, 10 de marzo de 2010

MARATÓN DEL MONTE CAMERÚN


Con 7.000m de desnivel acumulado. Salida y meta a 635m. de altitud, llega a 4.095. Increible.
En la crónica de la experiencia de los dos españoles hablan de muchos desmallos y males de altura, normal!!!.

Enlace de la noticia:

http://www.barrabes.com/revista/noticias/2-6531/maraton-monte-camerun-635-4095m.html



Y como no!!!! El trail-aventurero, Juan A. Alegre "Chinotto", no podía faltar. Lo mismo corre bajo tierra que sobre ella, o muy por encima.

Al loro, con los corredores locales. Que con la sencillez de sus equipos, no veas como doman al recorrido.

martes, 2 de marzo de 2010

FIDÍPIDES, EL QUE SE AHORRA LOS CABALLOS



Fue en el siglo V a.c. . El emperador persa Dario I, que sometía a media Asia, Oriente Medio y parte de Europa Sur Oriental en su basto imperio, quería vengarse de algunas ciudades-estado griegas, entre ellas Atenas, por haber apoyado una sublevación de ciudades de Asia Menor y Chipre. Fue la primera batalla a gran escala entre estas potencias, griegos y persas, "la Revuelta Jónica" . Para ello, mandó un enorme ejército comandado por su general mas fiel y sanguinario, Datis. En su avance, aniquiló Eretria y muchos poblados, siguiendo las órdenes de su señor: -quemad, arrasad-.

Los atenienses, resguardados tras sus débiles murallas no contaban con un ejército tan numeroso como el Persa de cientos de millares. Optan por igualar sus fuerzas a campo abierto, pidiéndole a Esparta que cumpla la firma del tratado de unión ante la invasión persa. Y aquí, en estos días de incertidumbre, miedo, esperanza es donde entra nuestro antepasado, Filípides, conocido como Fidípides, un profesional de la larga distancia.

En estos días estoy leyendo una novela histórica que parece bien documentada, Salamina. Un regalo de mi buen amigo, consejero literario y compañero de batallas, Feu.



Es por ello, que os voy a poner unos párrafos de una parte de esta lectura histórica. Mientras la leía me regocijaba y recreaba en la descripción que le daba el autor:

.....Cuando unos años atrás se había pactado el acuerdo de defensa mutuo entre Esparta y Atenas en caso de agresión persa, el consejo se empeño en enviar un mesajero montado a caballo para que transportara con la mayor urgencia posible los términos del tratado. El que aún era llamado Filípides aseguró que llegaría antes y lo desafiaron entre risas. El mensajero a caballo salió a la carrera y Filípides comenzo a su ritmo.
Filípides, que apenas necesitaba unas horas de sueño al día y que de noche veía como un buho, siguió trotando con su paso constante y, a la altura de la laguna de Estinfálide, adelantó al jinete aprovechando que estaba dormido. El caballo llego a Esparta medio día después, con los cascos en tan mal estado que tuvieron que sacrificarlo. Por ello, comenzaron a llamarlo, Fidípides, el que se ahorra los caballos.
De Atenas a Esparta:

.......Fidípides se detuvo un momento para acercarse a la orilla del río...... . En el zurrón colgado a su espalda llevaba un frasco de vino fuerte, casi vinagre, para purificar el agua de las fuentes y charcas del camino...... . Cuando viajaba, bebía siempre que le surgía ocasión, aunque creyera no tener sed, pues sabía que de no hacerlo acabaría sufriendo calambres que no le dejarían continuar.
Se incorporó y estiró los músculos. Después se volvió a atar el barbuquejo del sombrero; en vez del típico pétaso de caminante, cuyas anchas alas habrían opuesto demasiada resistencia al aire, usaba uno de estilo frigio. Se levantó la túnica y se apretó bien el perizoma que llevaba debajo, para evitar rozaduras. Después completó su rutina atándose de nuevo los cordones de las botas, que eran de la vitela más fina y sido cosidos con todo esmero para que las costuras no le hicieran llagas en los pies. Valían 20 dracmas, igual que el repuesto que llevaba en el zurrón.
..... Siguió trotando, al paso constante que llevaba la mayor parte del tiempo. Cada diez kilómetros más o menos se paraba respirar hondo un rato y después caminaba durante otros dos kilómetros antes de reemprender la carrera. La experiencia le había enseñado que así reservaba energía y sufrían menos las articulaciones. También se frenaba al subir pendientes empinadas, e incluso al bajarlas, pues había comprobado que a veces, si corría demasiado rápido cuesta abajo, orinaba sangre.

En Esparta y con la contestación de los espartanos a la rogativa ateniense:

.......Fidípides, tras recibir la contestación de los Eforos, Leónidas le dice: -Come y descansa hasta mañana, Fidípides. Te espera un largo camino de vuelta.
Fidípides levantó la barbilla.
-No puede ser, señor. Las buenas noticias han de llevarse pronto, pero las malas deben llegar incluso antes.
Leonidas le estrechó la mano con fuerza.
-Merecerías ser espartano, hijo de Hermes. Cuando lleges a Atenas, diles a tus generales que deben tener paciencia y aguardarnos. Dentro de nueve días veréis las lambdas de nuestros escudos.

De vuelta a Maratón:

Fidípides comunica a los generales helenos la mala noticia de que los espartanos tardarán en llegar, y entre discusión y discusión de estos el cansado y mermado Fidípides, que como dice el autor: - la poca carne que tenía se la había dejado en el camino, se dirije a ellos y les dice:
-Si tanto me lo agradecéis y me admiráis, dejad que me acueste o matadme.

Y es que este hombre, que vivía de sus piernas y disfrutaba de ello, se había hecho 250km hasta Esparta y otros 250 km de regreso a Atenas y aún tuvo que hacer un último esfuerzo, ir a Maratón y reunirse con el ejército, otros 35 km. En tres días y medio.

Hoy, todos los años, a finales de septiembre, se organiza la Sparthatlon. Una competición de ultrafondo que "simula" unas de las gestas de este Heroe ("solo" la ida), en la que muy pocos logran terminar, uno de ellos nuestro amigo Mark "markita", que en su tercera edición, besó los pies de Leónidas.

El curso de la historia le deparó una "muerte dulce", murió haciendo lo que le gustaba: correr.
De Maratón a Atenas, 42km.